
De acuerdo al medio, este vuelo inaugural, que tocó tierra el pasado 4 de diciembre al aterrizar en Buenos Aires, subraya el compromiso de China con una apertura de alto nivel, proporcionando bienes públicos tangibles a la comunidad global, con un enfoque particular en las naciones del sur global.
El diario señala que la inauguración de la ruta tiene el efecto inmediato de desmantelar la distancia geográfica, que durante mucho tiempo actuó como una barrera natural entre China y Argentina. El corredor aéreo conecta de manera fluida algo más que dos ciudades, facilitando el flujo de personas, mercancías, capital e información a través del vasto océano.
El cambio más significativo que trae consigo el vuelo directo es la regularización y la mejora de los intercambios humanos, culturales y comerciales, señala el artículo. Cuando los turistas chinos y las empresas latinoamericanas pueden viajar con mayor facilidad y regularidad, y cuando las interacciones en campos como la cultura, la educación, la ciencia y la tecnología se realizan a un menor costo, la profundidad y la resistencia de las relaciones bilaterales crecen intrínsecamente.
Desde la perspectiva económica, asegura el Global Times, la ruta aérea servirá directamente a las estructuras económicas altamente complementarias y a los crecientes intereses compartidos entre China y América Latina. Para Argentina, este enlace inyecta un fuerte impulso a su propia recuperación y crecimiento económico al conectarla con Asia, la región más dinámica del mundo. Para China, representa un paso vital para optimizar su presencia en el mercado global y mejorar la diversidad y resiliencia de sus cadenas de suministro. El hecho de que la escala intermedia —Nueva Zelanda— también se beneficie convierte a un proyecto en el que todos ganan.